El amanecer de una nueva Era


Por Aurora M. Ocampo 1


A María Rosa Palazón por su libro ¿Fraternidad o dominio? 2

Foto de Susana Casarin*


Antes de empezar a poner a consideración ante ustedes este texto, quiero, a manera de antecedente, decirles que al saber que había salido de la imprenta el noveno y último tomo de nuestro Diccionario de escritores mexicanos. Siglo XX, en nueve volúmenes, los cuales abarcan a los escritores cuyos apellidos van de la A a la Z, pensé en hablar en estas Jornadas Filológicas, de lo que significa para mí el ver publicada esta primera etapa de una investigación sobre los escritores mexicanos de la pasada centuria, investigación que empecé desde la elaboración, con Ernesto Prado, de esa primera edición en un solo volumen que vió la luz pública en 1967, y que tuvo su antecedente en mi tesis Literatura mexicana contemporánea, publicada en 1965, la que a su vez empecé a investigar desde 1962 y aún antes, desde que se fundó el Centro de Estudios Literarios, en octubre de 1956… Toda una vida…

Pensaba desarrollar la pregunta ¿Qué me ha dejado a mí, como ser humano, el estudio de la literatura de nuestra América?. Y digo de “nuestra América” como Martí, porque desde que cursé el doctorado en la década de los sesenta, me di cuenta que la literatura mexicana era sólo parte de un todo: la literatura iberoamericana. Esto me lo hizo ver Rosario Castellanos, a la que seguí en sus clases por años, al grado que me bautizó con el nombre de “su alumna de tiempo completo”; me pidió después que fuera su ayudante y, más tarde, que la supliera en sus clases cuando se fue de embajadora de México a Israel, las cuales imparto desde su prematura muerte, a los cuarenta y nueve años (¡tenía todavía tanto que decir!)...

Y bien ¿Qué relación tiene el haber estudiado, escrito y dado clases desde entonces sobre la narrativa iberoamericana del siglo XX, con el texto que hoy les comparto “El amanecer de una nueva Era” y con la lectura del libro de María Rosa que originó este texto? Trataré de explicarme.

Vengo dando clases desde 1956, y desde que fui ayudante de las clases de Rosario a finales de los sesenta, sólo de literatura iberoamericana, especialmente de su narrativa en el siglo XX. Precisamente para mis alumnos publiqué la Bibliografía crítica de los novelistas iberoamericanos de ese siglo, y las antologías de La crítica de la novela iberoamericana, de la Novela mexicana y la de Cuentistas mexicanas, y ha sido en mis clases (más que en mis investigaciones, las cuales han sido permanentes), en las que me he dado cuenta que, para entender a cabalidad los textos de un Carpentier, Borges, García Márquez, Onetti, Rulfo, Fuentes, Rosario Castellanos, Roa Bastos, Octavio Paz, Vargas Llosa, León Felipe, Inés Arredondo, Pellicer, Cortázar, Rubén Bonifaz Nuño, Elena Garro o Ernesto Sábato, por citar sólo a algunos, era necesario adentrarme en lo que ellos conocían muy bien: las antiguas tradiciones de la humanidad, los conocimientos esotéricos que hay detrás de esas tradiciones… Últimamente leí a Iván Illich y a Javier Sicilia. Algo escrito recientemente por este último sobre “El gozo de la palabra”, explica mejor que yo esa relación de la que les hablaba líneas atrás… Cito, mejor dicho resumo y parafraseo:

“La literatura es una plegaria al misterio que la posmodernidad ha desmantelado: una plegaria que clama y encarna el sentido y su trascendencia. Dostoievski escribió, pensando en el nihilismo que veía aparecer en el horizonte de las ideas modernas: “la belleza --y la gran literatura, es ante todo BELLEZA-- los hará libres”3. Una paráfrasis de las palabras de Cristo: La VERDAD os hará libres”.

La BELLEZA no es esa verdad, nos sigue diciendo Sicilia, de las grandes ideologías que, creyendo que poseían toda la interpretación del sentido de lo real, nos llevó a la Inquisición, a Auschwitz y a los gulags soviéticos; tampoco es la debilidad posmoderna que, temerosa de las grandes interpretaciones de la modernidad, niega el sentido hasta diluirlo en nada y conducirnos a la disolución y a la ausencia de límites que viven nuestras actuales sociedades.

La BELLEZA, en cambio, dice, como la modernidad, que hay sentido, es decir, verdad, pero que ese sentido, esa verdad, no puede decirse absolutamente. La BELLEZA, la LITERATURA, simplemente lo insinúa, lo vela, a través de una forma, de un lenguaje, para revelarlo en sus inmensas y profundas capas de sentido.

La BELLEZA, por lo tanto, no es la verdad dura de la modernidad ni la debilidad inane y desértica de la posmodernidad, sino el justo equilibrio, la plegaria que permite al sentido, al VERBO, encarnarse, decirse a través de múltiples rostros… Una frase de Lanza de Vasto, el gran discípulo católico de Gandhi, puede resumirlo mejor: “La BELLEZA es las muchas habitaciones en la casa del Padre”, es decir, las muchas habitaciones de la VERDAD que, en su infinitud, sobrepasa la verdad de las grandes ideologías y que sólo tocan y revelan los grandes místicos y las joyas de la gran literatura…”4

Hasta aquí dejo el antecedente de lo que aquí he venido a exponer ante ustedes, y entro en materia:

No sólo tú, María Rosa, con la que coincido totalmente, estás ávida de esa profecía de una sociedad fraterna, de esa “noche de júbilo” que nos dejará “cansados y felices, en los linderos de la aurora”, de lo que yo intuyo como el amanecer de una nueva Era…

Estamos todos los que pensamos, y somos muchos, te lo aseguro, en las necesidades de tantos seres humanos para su subsistencia y convivencia en armonía y paz sobre la Tierra, respetándonos nuestras diferencias y culturas. Inclusive aquéllos a quienes les preocupa sólo satisfacer sus propias necesidades diarias, ellos también, unos más otros menos, ven, sienten, presienten que algo anda mal y no sólo mal sino que, sin pausa, va de mal en peor, sin que se vislumbre alguna posibilidad de cambio en un futuro cercano. A todos ellos debemos acercarnos. ¿Cómo? Preguntándonos como tú lo has hecho en tu libro, cada quien con sus propias palabras o interpretando las de otros que nos han motivado a hacerlo…

Una pregunta obligada que nos invitaría a reflexionar sería:

¿Por qué parece haber fracasado la humanidad, a pesar de que la Sabiduría de Aquél que lo rige todo ha puesto en sus manos, en estos últimos cien años más conocimientos que en toda su historia?

Cualquiera que sepa observar su entorno y reflexionar en todo lo que sucede a diario, lee los periódicos y escucha a su prójimo, o el que sabe un poco de historia y analiza lo escrito en la gran literatura, o aquel al que simplemente le gusta leer o investigar en las tradiciones de pueblos antiguos y recientes, no puede negar que, a la vez que todo anda mal, detrás hay una Sabiduría infinita que el hombre ha interpretado y dado formas acorde con sus limitados conocimientos de sí mismo…

El hombre en realidad no ha inventado nada; lo que ha podido desarrollar en el campo de la ciencia y la tecnología es gracias a esa Sabiduría que lo ES TODO, la que está en todo, la que nos permite a través del arte entenderla, esa Sabiduría en la que vivimos, nos movemos y SOMOS. Recordamos lo que en ÉL/ELLA sabemos. Lamentablemente la humanidad lo/la ha limitado, lo/la hemos bajado a nuestro nivel. Estamos llenos de prejuicios, de miedos, de egoísmo; ambicionamos el dinero y el poder y lo/la hemos encerrado en religiones institucionalizadas, en templos, en formas humanas. Muchos de nosotros lo/la hemos utilizado para amedrentar, sojuzgar, someter y hasta para ¡matar en su nombre!

Ocultamos bajezas y ambiciones personales tras apariencias de ser y actuar como intermediarios o representantes de ÉL, presentándolo como implacable, celoso, vengativo y soberbio…

¿Cómo es posible que viendo morir a los que nos rodean y sabiendo que nadie se salva de la muerte, que viendo a tantos nacer, crecer y multiplicarse para llegar a lo mismo, muchos no se hayan aún planteado las preguntas eternas?: ¿Por qué, para qué hemos venido a este mundo? ¿Cuál es nuestra verdadera misión en esta Tierra?

Sabemos que muchos filósofos han especulado sobre ellas, a lo largo y ancho del mundo. Miles han escudriñado la Naturaleza, han indagado en sus secretos. Precisamente a ello se debe el adelanto actual alcanzado por la ciencia y la tecnología. Pero, ¿qué es lo que vemos?: Un mundo en el cual el abismo entre la riqueza y la pobreza es cada vez mayor, cada vez hay más pobres y los ricos que son los menos, cada vez más ricos; día a día crece el número de desempleados, la educación se adecúa a intereses económicos y políticos, son pocas las universidades como la nuestra, que se interesan por igual en las ciencias que en las humanidades.

¿Se ayuda orientando a la juventud hacia un espíritu de servicio y respeto al prójimo?

Observemos también cómo, en la mayor parte de nuestro planeta, crece la ambición de poder y control de las materias primas en aquellos que rigen el destino de las naciones, tanto en regímenes que presumen de democráticos como en los dictatoriales.

¿A intereses de quiénes sirven los que están al frente de la justicia, de las fuerzas de seguridad, del gobierno? Preguntémonos esto ¿A los intereses de quién?

¿Qué pasa con los niños y jóvenes abandonados a su suerte, con los niños de la calle de todas las ciudades del mundo, expuestos a enfermedades, desnutrición y explotación? ¿Qué pasa con los huérfanos? ¿Con las madres solteras cada vez más jóvenes, casi niñas, sin preparación ni medios para afrontar la crianza y educación de sus hijos? ¿Qué pasa con los suicidas, con los drogadictos, el número de los cuales va en aumento, a la par que la delincuencia? ¿Qué con el aumento de la producción mundial y la caída de la demanda, la cual genera competencia cada vez mayor, desleal y corrupta? ¿Y qué haremos con los cientos de males que afectan a la humanidad en todos los niveles en esta sociedad de consumo, a la que sólo le interesa el mercado?

¿Cómo vamos a liberarnos de todo esto si aquéllos que conducen al mundo a través de la política, de una pseudo-justicia, seguridad, economía, educación, orden, etcétera, no han hecho otra cosa mas que buscar el control, el poder y el dinero? Estos no han hecho ningún esfuerzo para descubrir quiénes SOMOS realmente, ni para qué estamos en este planeta, ni cuáles son nuestras reales necesidades y derechos…

Hasta ahora los seres humanos han creído en políticos de diversas orientaciones ideológicas; han creído en economistas, en falsos religiosos, en filósofos, en dictadores, en líderes, en demócratas, y han peleado entre sí por las ideas o creencias de los que han seguido, por lo que lo único que vemos como resultado son cientos de millones de muertos…, vemos cómo los que tienen el poder y el dinero ignorando el hambre de los pobres del mundo mantienen guerras para controlar las materias primas de otros países… Vemos, que no sólo son asesinos los que matan en las guerras sino también lo son, y aún más, los que ordenaron hacerlo.

Entender a los manipulados, explotados, empobrecidos, que en su desesperación se lanzan a defenderse con las armas.

También hemos actuado como tales los que con tímidos pensamientos y sentimientos hemos alentado y alimentado desde nuestra indiferencia y nuestro silencio a los que explotan y matan a sus semejantes…

¿Por qué no recordar entonces y poner en práctica lo que en nuestra mente y corazón está grabado?: “El amaos los unos a los otros”; ¿No estamos acaso convencidos de que sólo el AMOR salvará al mundo? Él nos mostró el camino del AMOR a través del servicio y la tolerancia, jamás invitó a nadie a seguirlo para someter o matar a otros en su nombre. Esta Era de creer toca a su fin y, como se telescopian el invierno y la primavera, en este final de una Era se vislumbra ya la siguiente, la Era de Saber, de la Sabiduría, la Era Fraterna María Rosa, de una nueva aurora.

Aurora M. Ocampo
15 de noviembre 2007/jornadas filológicas 2007. IIF-UNAM
21 de mayo 2008 / Memorias editadas en 2009.
www.filologicas.unam.mx


1. Síntesis de la ponencia la autora presentó también en el V Encuentro de la Red Mexicana de Conciencia, llevada a cabo en Casa Atzingo-La Casa de la Red, Centro Cultural Comunitario, en Cuernavaca, Morelos, México, del 13 al 16 de diciembre de 2007. www.casadelared.com

2. PALAZON MAYORAL, Ma. Rosa. '¿Fraternidad o dominio?. Aproximación filosófica a los nacionalismos'. México, UNAM, Instituto de Investigaciones Filológicas, 2007 (Ed. Especiales, 36). www.filologicas.unam.mx

3. La literatura es el arte que tiene como herramienta el lenguaje, en el
que se haya todo el saber humano.

4. Entrevista de Mario Casasús a Javier Sicilia: 'La poesía, plegaria que clama y encarna el sentido'. Primera parte, en 'Correo del Sur', Suplemento cultural dominical 50 de 'La Jornada Morelos', 21 de octubre de 2007, pp.2-3. www.lajornadamorelos.com

Fuente:
www.egrupos.net/grupo/dem
http://aurora-m-ocampo.blogspot.com

* Fotografía de Susana Casarin
http://fundacionpedromeyer.com/china/scasarin/index.html
http://fotossusanacasarin.blogspot.com

1 comentario:

Iara dijo...

Que bella eres!!!!!!!!!!!!!1
Un gusto leerte.
Abrazos brasileiros desde Bogotá :)